miércoles, 31 de agosto de 2016

Prohibido suicidarse en primavera

Autor: Alejandro Casona
Género: Dramático, tragicomedia
Mi puntuación: 🌟🌟🌟🌟(4 de 5)

Si bien me cuesta un poco leer el género dramático, voy acostumbrándome. Antes me resultaba pesado; ahora, al leer esta obra, me divertí y enganché. El argumento es fantástico: una casa para suicidarse, donde te dan los métodos para hacerlo. Me atrapó desde que supe eso, al principio de la lectura.
Hay distintos personajes allí, cada uno con su problemática particular. Obviamente, todos desean morir. Y aún así, la historia es una comedia. ¿Por qué? Bueno, yo diría que es un sátira, aunque no estoy segura, por la "crítica" al comportamiento humano, que no es una crítica en realidad. Algo así.
Fuera de mis confusiones (?), la cosa es que no es tan fácil suicidarse como los internos pensaban, y esa no seguridad es lo que me hizo querer abrazar al libro. :3 Da un mensaje de esperanza muy bonito, como la primavera misma. 



Entonces comprendí mi tremenda equivocación; venía huyendo de la soledad ... y la muerte es la soledad absoluta.


El suicidio es un tema jodido, pero el autor en tres actos logró sacarle la ola densa que usualmente tiene y lo transformó en algo alegre, con diversos recursos y dándole vida propia a cada personaje a la vez que variedad, porque hay de todo: jóvenes, viejos, desgraciados, dichosos, alegres, tristes, fúnebres...

Fernando:
¿Por qué le dará pena a esa señora que
seamos tan jóvenes?
Chole:
No lo habrá sido nunca. ¿Has visto qué aire
melancólico?

Y claro, los jóvenes creemos que la gente grande nunca tuvo nuestra edad, que siempre fue así, y nos sentimos omnipotentes y sabiondos. La felicidad de no haberlas pasado todas, pero de creer que sí. 
En fin, recomiendo este librito maravilloso y voy a buscar la obra porque me da intriga. 

Chole:
Matarse es siempre una negación brutal. Pero
matarse en plena juventud, en la hora del
amor y de la primavera es un insulto a la
naturaleza.

Chole:
No, Doctor, no me haga usted dudar. La vida
no es solamente un derecho. Es, sobre todo,
un deber.
Doctor:
Ojalá piense usted siempre así.



Doctor: Por aquí. Y no pierda su fe. No le pida nunca nada a la vida. Espere ... y algún día la vida le dará una sorpresa maravillosa.

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