jueves, 8 de septiembre de 2016

Cómo voy a terminar

Nota: Esto fue escrito en un momento de crisis e histeriqueo profundo, no me hago cargo de lo que haya dicho y ya no tiene efecto. 


¿Saben cómo voy a terminar? Es fácil darse cuenta: no tengo futuro brillante como solía pensar. No voy a graduarme con notas altas de la carrera que de verdad amo, Psicología; y si logro recibirme raspando, luego no voy a conseguir trabajo porque ya hay demasiados profesionales en esa área. Ni hablemos de que no serviría para nada, ¿a quién podría ayudar alguien como yo? Totalmente desequilibrada, frágil y repugnante. Ni no me puedo salvar a mí misma nunca podré salvar a otros. Está claro.
Voy a meterme en el primer trabajo de mierda que consiga donde me van a pagar chauchas con palitos y solo me va a servir para a duras penas subsistir. Viviendo en la casa de alguno de mis padres, si es que no están muertos, y básicamente sola. Sin amigos, sin familia, sin novio. Porque pierdo a toda la gente por idiota. Si yo fuera otro también me alejaría de alguien tan dañino como yo.
Amigos de verdad no tengo, solo gente copada con la que paso el tiempo en la escuela. Ellos no me consideran amiga, porque claro, tiene un mundo allá afuera. Ese afuera tan inmenso donde no conozco a nadie. Mi familia se va a ir muriendo, y los jóvenes que queden van a preferir estar lejos mío, ¿qué mierda de bien les hice en mi puta vida? Solo los decepcioné, traicioné y lastimé. Siempre los menosprecié pensando que yo era la que estaba en lo correcto, la perfecta; mientras que en realidad ellos eran los que estaban bien, los que tenían razón. Al lado de ellos soy menos que un insecto.
Y mi novio... ¿cuánto va a aguantar? Pronto va a conocer una chica a su altura que lo pueda hacer feliz. Que haga las cosas bien. Ya veo cómo me va a dejar, de a poco y con sutileza. Hasta que un día simplemente no hablemos más y yo sepa que se terminó.
Entonces estaré trabajando casi toda la jornada en algo que odiaré, los años van a ir pasando agónicos hasta que me dé cuenta de que envejecí. Que ir a cara lavada ya no es bonito, porque tengo arrugas y la cara hinchada de tanto llorar. Cada vez más gorda aún sin comer mucho. Llega la menopausia y sé con certeza que nunca, nunca tendré hijos. Me hago la que no me importa, aunque en el fondo lo lamente porque cuando sea anciana nadie me irá a visitar para que les cocine un pastel, nadie va a ir a mi funeral, nadie me va a recordar cuando muera.
Todo es tan inútil en mí. Voy perdiendo a las personas una a una. Ya me perdí a mí misma. Ya sé cómo terminará. No hay lugar para sorpresas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario